""Alta, metro setenta y cinco […], ojos limpios, transparentes, boca grande, labios espectaculares, cuerpo esbelto y perfecto, sin retoques […]
Tampoco era ingenua. […]
Me miró fijamente, y la sonrisa que iluminaba su rostro se expandió todavía más. Sus ojos brillaron. Fue un chisporroteo eléctrico. Todavía no estaba seguro de si coqueteaba conmigo o si se estaba divirtiendo a mi costa. Se volvió intensamente maliciosa. […]
-Oye, ¿tienes algún plan para esta noche?- inquirió de pronto mi anfitriona.
Hubiera apostado a que ella sí. Un viernes por la noche…
-No- respondí, sin estar muy seguro de…
-¿Te apetece que vallamos a cenar? Quiero que me hables de España.
Era la clase de desparpajo que me encantaba.
Y, desde luego, me apetecía: […], y porque me encantaba aquel radiante torbellino de libertad que era […].
Me pareció muy inteligente, sensata, como si la experiencia realmente le hubiese aportado en algo. […]""

