Berto

Miro las estrellas y dibujo sus ojos con ellas.
Dibujo esos ojos alegres, con vida y sueños,
aquellos pozos de experiencia que ahora solo responden en monosilabos
y con frecuencia miran con odio...
Dejo atrás las preocupaciones, enfermedades.
Retomo sus abrazos y su beso,
su voz diciendo: que grande está mi niñita.
El nudo en mi garganta intentando ser disimulado.
Ya no habla, solo observa y hoy dijo: Rayen.
Solo eso. Nada más
Y quiero esa fuerza para enfrentar la vida,
la que perdió hace pocos instantes.
Y quiero siempre ese ejemplo presente,
rondando en mi mente sin descuidarlo.
Y quiero disfrutar hasta el ultimo de sus días
aunque cueste trabajo soportarlo...
Mi viejito orgulloso se está rindiendo...
Comenzó a usar baston, nos pide ayuda
Y ya no disfruta la comida...
En pozas de recuerdos
escucho tu voz a mi alrededor
veo tu risa sin descanzo
siento tus manos tan cerca.
Y me cuesta tanto imaginarte
aún más verte
se hacen borrosas...
Charcos de momentos
puestos en el inconciente del olvido
retener cada una de las emociones
queriendo en cada segundo
dejar de ser egoísta
solo luchar conmigo
porque hasta mi razón te quiere
Añoro verte reír junto a mi
hasta que nos duela el abdomen
Extraño llegar a llorar contigo
Y temo perderte en el para siempre
Suena un tununun y mi corazón se contrae.

Pienso en qué diré hoy, si alguna palabra, alguna frase te hace reaccionar. Cuándo preguntarás un por qué.

Volviendo a pensar en lo egoísta que soy. Volviendo a sentirme así y preocupada por lo desecha que estuve esta semana. Preguntándome una y cientos de veces qué pasa. Cuestionándome. Queriendo callar y peleando.

Acaso necesitas que grite hasta quedar afónica para que escuches? Solo una pregunta. Solo un esfuerzo.

Mi estomago se reciente y quiere devolver lo que no hay. Mi corazón palpita descontroladamente. Ríos de lágrimas quieren caer  en cascadas por mis ojos. Y es la presión en el pecho. Y es el nudo en la garganta.

Queriendo saber si algún día podré ser una persona fuerte y heredar todo eso de mis papas. Si un día dejaré de llorar como una nena cuando la burbujita se quiebre. Porque tengo miedo, tengo mucho miedo…

Porque a veces no puedo cambiar lo pesimista que puedo llegar a ser, a pesar de luchar tanto contra eso. Pensando en buscar en donde viviré porque creía que mi puntaje no le alcanzaría para estar en Santiago. Hiriendo aún más mi orgullo personal. Y luego no conformándome con lo que tengo, queriendo cambiar, hablando, luchando, para regresar al principio. Y quedar ciento cuatro lugares más abajo no es tan malo como crees, no es un “milagro”.

Y mentir. Qué cosa más fea que mentir. Odio mentir como a casi nada en este mundo, no es que nunca lo haga, pero es horrendo. Como una bolita de nieve, que a medida que rueda se hace más y más grande. Sintiéndome sola en estas mentiras, quizás sea mejor así, ojalá no involucrar a nadie, pero también es imposible. Pidiendo hora para la asistente, yendo a visitarla tantas veces mientras escucho como mis futuros compañeros preguntan: dónde pago la mensualidad anual para el 4% de descuento?. Y es el mundo donde he querido estar. Haciendo los trámites sola, reuniendo los papeles sola. Hablando sola.

Temiendo cosas antes de entrar. Acaso, seré capaz?

Y a mi lado todo pasa desapercibido, no siento la música, no escucho los pajaritos, no veo, no observo. Y a veces siento.

Que cosa más deprimente, porque a pesar de todo lo que pueda escribir, de todo lo que me pueda quejar estoy bien y soy feliz. Quién lo creería al leer?, solo que a veces tienen que pasar estas cosas para volver a disfrutar. No me falta nada. Absolutamente nada.

Y también hay miedo de no recibir alguna “ayuda” del estado, así no podré estudiar…

No cualquier día te llaman a las dos de la mañana para decirte que la mamá de una de tus mejores amigas acaba de suicidarse. De ella, con la que compartiste desde séptimo básico, con la que llorabas con sus problemas y viceversa. De esa mamá que veías sonriendo y luchando por sus hijos aunque sabías que no estaba bien del todo, que te ayudo con oraciones y cosas que para ella eran valiosas. Y saber más detalles, que se ahorcó y dejo a un pequeño de siete años. Mi papá se enfurece, no entiende cuando alguien acaba con su vida, yo intento entenderla, cuando estás tocando fondo aunque tengas a mil personas apoyándote nada hace que tus ojos se abran, que no te sientas sola. Agradezco de alguna manera nunca haber vivido algo así.

Y mi mamá rememora a la suya. Qué pensará? Yo creo que ella quiere saber que habría sido de su vida si ella no lo hubiera hecho. No la recuerda, tenía apenas 4 añitos. Y me pregunta si es correcto que le pida que me resulten las cosas pese a las mentiras. Que irónico, pedir para que te vaya bien mintiendo.

Dormir poco no me hace bien.

Ver a las personas gritando de angustia, llorando desconsoladamente hasta casi desmayar es algo que me hace sentir mal, cómo ayudarlas? Sentirse tan impotente de no poder hacer nada. Ver como pasan rápido y arreglan las cosas. Verlas tan ajenas a ti que ni un abrazo puedas brindar, que una sonrisa se vea fea en esos momentos.

Y ver a mi papá enterándose de la noticia, tampoco creo que su infancia haya sido tan fácil. Conocerlo tanto que sus movimientos, sus ojos silenciosos te dicen que igual le duele… aunque no diga nada. Y no saber si deberías decirle algo. No saber cuál es la mejor manera…

Gira


Gira, gira, gira.
Qué quieres que escriba?, qué quieres que responda?, qué quieres que te cuente? No ayuda, nada nos hará sentir mejor por ahora.
Hay un collage de sueños rotos justo frente a mis ojos.
Escucho voces tristes desde la madrugada.
Veo colores apagados en cada ventana.
Siento olores putrefactos en las esquinas.
Y soy testigo de la primera lágrima en su mejilla.
Y lo peor, es asumir que no quiero irme porque estoy esperando...