Sé que no me necesitas, nunca habrán excusas para hablarnos, solo me gustaría que consideraras que si un día quieres verme, dímelo; si un día quieres saber qué opino respecto a algo, dímelo; si un día quieres un abrazo mío, dímelo; si un día, solo quieres que yo te acompañe sin decir nada, dímelo; si un día solo quieres cualquier extraña petición o cosa y piensas en mí, si yo puedo estar ahí, lo estaré. Solo dímelo. 

Mirar(nos)

Me pregunto, todo el tiempo, me cuestiono. Todo. Una, otra y otra vez. Aunque no debería. El maldito deber ser. No es que quiera encontrar una forma mejor de deber ser. No quiero deber ser. Solo busco una explicación. Por qué. Cómo. Qué hice mal. Cómo es que te dañé para que reacciones así. Desconozco tu voz. Tú dulce voz. Se hace un eco, se aleja y me deja. Tan... tan angustiantemente me deja. No es que quiera ser otra, es solo que, quiero saber cómo te dañé para así al menos poder hacer algo. Solo sigo en esta frustrante impaciencia. 
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Hoy borré -finalmente- todo nuestro chat. Había dejado mensajes, había dejado tu voz ahí. Había dejado... y me cuestiono y me pregunto, y sigo dándole vueltas a nuestras palabras, y con ellas vienen los gestos, los tonos de voz, las miradas. Y es que no me hace sentido. Se han ido. Y vuelvo a preguntarme, por qué tengo tanto miedo de perderlos, de olvidar memorias, dejar de recordar nuestras conversaciones. Tus palabras. Quisiera ponerlas en una cajita a dónde siempre pueda recurrir para admirarlas. Pero ya no son, ya no están. Por qué. Y se hacen más fuertes los recuerdos de tus acciones, de tus caricias, de ti. De ti tomando firme y con ambas manos mi rostro, para mirarme fijamente y decirme: te quiero demasiado. De mi, sobre tu pecho, diciendo "este es un momento perfecto". De ti, mirándome llegar de lejos, sonriendo, ambos sonriendo, cuando ya no importaba nada alrededor. Todos desaparecían cuando nuestras miradas se encontraban en la distancia. De ti, caminando lentamente por el hall, sin querer irte, dando vuelta pausadamente, cuando supimos, en esa primera conversación, que vendría una infinidad de siguientes palabras, acciones, gestos, caricias y miradas. Sobretodo, de miradas. 

Extraño te extraño

Extraño es el extraño al que hoy conozco.
Extraño a quien conocí.
Extraño lo que fuimos extraño lo que compartimos extraño vivir. Vi vir (te). Vi vir (nos).
Te extraño a ti. Extraño al mí que en un nosotros se cobijaba.
Extraño es extrañarte cuando a todas horas estabas. Es ta ba (mos). Fui (mos).
Extraño es no tener tus manos aquí extraño es no poder escribirte que te extraño cuando es lo único que hago todo el día extraño tus caricias extraño es decir te extraño cuando puede significar que te echo de menos o que te convertiste en un otro que desconozco ajeno a mí ajeno al nosotros extraño atragantarme con los te quiero con los me gustas con los me encantas y con nuestros últimos te amos en vez de esta melancólica, agria e insípida falta de puntos y comas en los que solo un te extraño tienen cabida en vez de atragantarme de alegría al ver el conjunto de tus ojos y tu risa.
Extraño es entrañar a quien no puede mí boca susurrar un adiós, extraño es no poder despedirme porque solo añoro volver a sonreírte cuando en tus ojos vea aunque sea un pequeño atisbo de luz.
Me quedo en el pasado. No sé avanzar cuando nuestros planes no se cumplieron. Pienso en lo que estaríamos haciendo ahora. Pienso en las cosas que habías propuesto para este tiempo.
Me quedo en el pasado de tu voz. Me quedo en el pasado de tus frases. Me quedo en el pasado de cada palabra. Me quedo en el pasado de las fechas –que podrían ser nuestras futuras celebraciones–. Me quedo en el pasado de tus caricias, en el pasado de tus labios, en el pasado de tus manos. Me quedo en el pasado de tu risa, de esa espontánea que nacía de vez en cuando. Esa que te elevaba a otra dimensión, cuando cerrabas tus ojos y solo disfrutabas de ella, cuando dejabas de pensar –por un momento– en lo que se vería, en lo que mostrarías.
Me quedo en el pasado de tus promesas, me quedo en el pasado de tus cuidados, me quedo en el pasado de nuestra historia... me quedo en el pasado.

Cronología

Nos gustamos.
Me quisiste.
Te quise.
Me amaste.
... Te amé.
Terminó.
...Te amo...