Llegué a decir tantas cosas...
Llegué con la idea de que habría una conversación amena...
Y todas mis palabras, todas las frases se quedaron atoradas en mi garganta.
Y qué!, si no vale la pena!
No importa mi niña...
Ya va a subir...
Un tercio de mis notas son azules!
Hoy toqué piano... algo que salga más o menos bien...
Un tercio de mis notas son azules!
Hoy toqué piano... algo que salga más o menos bien...
Miro y pienso.... en que debe valer la pena...
Que quiero escribir tantas cosas que termino por no hacer nada, o borrarlo todo...
Hoy mi querida loquita dijo algo que me encantó: siempre hay que ir con una goma borrando los horizontes y dibujándolos un poco más allá. Ir siempre más allá.
Estoy tan emocionada por algunas cosas, pero nadie las comparte conmigo, te extraño gemelilla, quiero verte pronto y aún me cuesta acostumbrarme a que ni siquiera hablemos mucho...
Leo, una, cien, doscientas veces lo mismo.
Pierdo mi tiempo, valioso tiempo, intentando atesorarlo y al fin se escapa, cada segundo, cada hora... cada día.
Espero lo que sé que no llegará, y continuo así, consciente de todo aquello.
Y te quiero, te quiero.
Te extraño y te extraño...
Apareces y desapareces y no hago nada porque te quedes...
Que rico es estar en tus brazos...
Y pienso en que luego volveré a estar así... pero el tiempo pasa y pasa...
Pero al fin... creo que no valió la pena...
Que quiero escribir tantas cosas que termino por no hacer nada, o borrarlo todo...
Hoy mi querida loquita dijo algo que me encantó: siempre hay que ir con una goma borrando los horizontes y dibujándolos un poco más allá. Ir siempre más allá.
Estoy tan emocionada por algunas cosas, pero nadie las comparte conmigo, te extraño gemelilla, quiero verte pronto y aún me cuesta acostumbrarme a que ni siquiera hablemos mucho...
Leo, una, cien, doscientas veces lo mismo.
Pierdo mi tiempo, valioso tiempo, intentando atesorarlo y al fin se escapa, cada segundo, cada hora... cada día.
Espero lo que sé que no llegará, y continuo así, consciente de todo aquello.
Y te quiero, te quiero.
Te extraño y te extraño...
Apareces y desapareces y no hago nada porque te quedes...
Que rico es estar en tus brazos...
Y pienso en que luego volveré a estar así... pero el tiempo pasa y pasa...
Pero al fin... creo que no valió la pena...
Inmersa en un mar de letras,
ella levanto por una milésima su mirada.
Donde el segundo fue devastador.
Y el tiempo se para en su silueta.
Y en un suspiro su corazón se apasiona,
tocando fuerte el tambor...
cada vez más y más rápido,
acelerando una y otra vez,
esperando a que reaccione.
Agitada toma temblando sus cosas,
pero ya es demasiado tarde...
Perpleja continua los siguientes instantes,
con miradas agobiantes
Porque su alma lo decía,
pero algo la detuvo...
Sin dejar de pensar continua
Perdiendo su concentración
Y nuevamente...
Con una gota desde su interior.
ella levanto por una milésima su mirada.
Donde el segundo fue devastador.
Y el tiempo se para en su silueta.
Y en un suspiro su corazón se apasiona,
tocando fuerte el tambor...
cada vez más y más rápido,
acelerando una y otra vez,
esperando a que reaccione.
Agitada toma temblando sus cosas,
pero ya es demasiado tarde...
Perpleja continua los siguientes instantes,
con miradas agobiantes
Porque su alma lo decía,
pero algo la detuvo...
Sin dejar de pensar continua
Perdiendo su concentración
Y nuevamente...
Con una gota desde su interior.
Congestión en la Salud Pública
A pesar de la cantidad de personas se puede mantener el silencio que debe reinar próximo a las dependencias de un servicio de salud, donde sus pacientes deben y merecen estar en tranquilidad.
En la esquina sur poniente de Diagonal Paraguay con Portugal se encuentra la Posta Central, un lugar aparentemente pacífico. Se ve un tráfico constante y silencioso, siempre circulan vehículos en dirección oriente, sin embargo, no es mucho el ruido que estos provocan, ya que en una de sus esquinas se ve el letrero de silencio que lo caracteriza; allá no se permiten ruidos, es una zona de hospital, donde los pacientes tienen que estar “tranquilos”.
Aunque no es mucha la congestión de vehículos, se ven a muchas personas, tal como lo afirma una universitaria que reside ahí: “entran y salen noche y día, se ve gente enferma, vagabundos y taxistas… es un desastre total”, aunque afirma que no existe tanta contaminación acústica, ya que la entrada de las ambulancias y vehículos en general es por la parte posterior al recinto. Lo que más le molesta de tener que caminar por esa esquina, es que ve a todo tipo de personas y algunos a los cuales llama -degenerados- que le gritan cosas. En cuanto a personas heridas de gravedad no se ven muchas por esa entrada.
Un paramédico explica que si bien, por fuera no se ve mucho transito, dentro de urgencias hay una cantidad considerable de personas esperando ser atendidas. Este número sube exponencialmente los días festivos y fines de semana (comenzando por el día viernes), ya que al realizar otro tipo de actividades crecen el nivel de accidentados de diversas índoles. Debido a la poca cantidad de personal los funcionarios tienen turnos de 24 horas, que hace que su sueño sea irregular y a veces no tengan mucho ánimo.
Las únicas que pueden romper totalmente con este silencio son las ambulancias, se ven distintos tipos de éstas, las cuales se diferencian mayormente por ser públicas ó privadas, dirigiéndose tanto a la Posta Central como al Hospital Clínico de la Universidad Católica. Transitan a todas horas, por cada intersección, provenientes de cualquier sector de la región metropolitana. Sin duda, son las únicas que rompen el silencio que existe cuando hay heridos de gravedad: con sus sirenas.
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