Tan-solo-si
Si husmearas. Si te metieras. Si te impregnaras. Si me quisieras.
Si lo encontraras. Si lo leyeras. Si lo vieras.
Si lo sintieras…
Tan sólo… Si lo sintieras…
Si lo encontraras. Si lo leyeras. Si lo vieras.
Si lo sintieras…
Tan sólo… Si lo sintieras…
Escribir - Chantal Maillard
Para Nosotras...
escribir
para curar
en la carne abierta
en el dolor de todos
en esa muerte que mana
en mí y es la de todos
escribir
para ahuyentar la angustia que describe
sus círculos de cóndor
sobre la presa
aunque en el alma no
en el alma
la estimación del tiempo que concluye
y es arriba
algo más que un silencio
con ojos semiabiertos
escribir
como condescendencia y como rebeldía
sin elección
sin pausa
porque se va la luz, las fuerzas
se le acaban
y el ser se va de vuelo
en las garras de un ave
carroñera
escribir
para decir el grito
para arrancarlo
para convertirlo
para transformarlo
para desmenuzarlo
para eliminarlo
escribir el dolor
para proyectarlo
para actuar sobre él con la palabra
escribir
para descansar
(escribir que el sol, en invierno, es hermoso)
por no llorar tan dentro
tan a escondidas
escribir
hacia la extenuación
para que se derrame el dolor contenido
desde el inicio del mundo
escribir
para rebelarse
sin provecho
a pesar de la derrota ya prevista
porque no hay rebeldía que no esté justificada
ni violencia que no sea, en el fondo,
inocente,
escribir
con derecho al llanto
escribir para curar
escribir para guarecerse
escribir como si cerrase los ojos
para no cerrarlos
para mover la mano y seguir su curso
para sentirse viva
AÚN
para aplazar la angustia
como simulación
para guiar la mente y que no se desboque
para controlar lo controlable
escribir
como quien deja la luz encendida
y duerme de pie sobre sí mismo
para saldar las cuentas con el miedo
escribir
para reorganizar
escribir
sin hacer concesiones
escribir
como quien des-espera
para cauterizar
para tomarle las medidas al miedo
para conjurar
para morder de nuevo el anzuelo de la vida
para no claudicar
escribir
para apuntar al blanco
escribir
con palabras pequeñas
palabras cotidianas
palabras muy concretas
palabrasojo
palabras animales
palabrasbocadegato
ásperas por dentro y por fuera
suaves como “tal vez”
palabraslatigazo
como “demasiado” y “tarde”
escribir
para no mentir
para dejar de mentir
con palabras abstractas
para poder decir tan sólo lo que cuenta
decir que a las once
de la noche de hoy
mientras la luz calienta
el lado izquierdo de mi almohada
y la sábana verde se desdobla
en el espejo del armario
estoy en mí
en el lugar en que acostumbro
a encontrarme
en este aquí hecho de extraña
duración en lo mismo
repitiéndome
la carne dolorida
los huesos lastimados
los nervios, la piel
tirante, amoratada
el pelo encanecido
el grito sólo postergado
y hoy a las once
de la noche de hoy
mientras la luz calienta
el lado izquierdo de mi almohada
muere un niño
o dos o no sé cuántos
mueren y una anciana dice
sus últimas palabras
o no las dice y muere
y es otra la que habla
pero no habla, dice
apenas dice y muere
sin decir
apenas
nada
y algo se me atraganta
tal vez un alarido
largo como las once horas de esta noche
o tal vez la conciencia
que duerme encendida
como una lumbre la conciencia
de todos los que mueren
como una fogata
un espantoso incendio
que prende en las ventanas
de la ciudad y en el mar no se apaga
una conciencia absurda
una antorchahorizonte
la conciencia de todos los que saben
que se están acabando
en sus huesos de antorcha
hoy, mañana, siempre
escribir
todas las muertes son mi muerte
mi grito es el de todos
y no hay consentimiento
escribir
¿para consentir?
¡escribir para rebelarse!
no hay lugar para plegarias
no hay lugar para el sosiego
el ajuste de las almas
se hace en rebeldía
Estamos solas
y nos pertenecemos.
En nosotras está el poder
Somos un pueblo de almas
en rebeldía
¡Despertad!
Lo que escribo aquí
se traza en el aire
el dolor es la senda
el dolor es el medio
por el dolor la fuerza
que combate el dolor
y lo transforma
por el dolor deshago
mi dolor en lo ajeno
y el ajeno en el mío
escribir
para des-esperar
por todos los que están
por todos
los que fueron
los desaparecidos
escribir para cuidar
sus des
apariciones
para alimentarlas
para que no se enturbien
no tan pronto
no tan siempre
pronto
escribir
para desestructurar
para vencer
las estructuras
para contra
decir
lo dicho
para demoler
escribir
para desestimar
para aprender la delgadez del trazo
su vacío
habituarse a él
a su insignificancia
escribir
para insignificar
escribir
inútilmente
para ejercer lo inútil
para abrazar lo inútil
para hacer de la inutilidad un manantial
escritura como sortilegio
- volé esta madrugada
más alto que ninguna otra vez
Cada noche, en la duración de un grito
viene una sombra nueva
Cada noche, en la duración de un grito,
un alma acude a mí.
La acojo.
En el grito.
Ella no dura. Sólo se abre.
Y hay que entrar. Suavizar.
No hay que recordar.
Tan sólo entrar.
Respirando. –
escribir luego
para reforzar
los frágiles puentes
los conductos sutiles
con temor
de que se borren
en el espacio leve
entre lo presentido y lo sentido
Escribir
para desescribir
para desdecir
para reorganizar
las consciencias y
que cada una cumpla
su ceguera
El espacio de las almas
ha de guardarse oculto
En la palabra está el engaño
escribir pues
para confundir
para emborronar
y, luego, volver a escribir
en el orden que conviene
el mundo que hemos aprendido
escribir
como quien cuenta los pasos que da
por no oír el silencio
como quien cuenta pasos – uno, dos -
y se salta el tercero -cuatro, cinco-
para ver si se ha ido
para comprobar
pero no: sigue estando
y ya no dejará de andar
para contar los pasos
hasta caer exhausto
en el silencio enorme que se ensancha
entre sus piernas como un charco
de sangre
escribir
porque el héroe se hace con el miedo
sobre todo su miedo
a partir de su miedo
se hace héroe el héroe
ahuecando el miedo
y llenándolo de acción
para entumecerlo
haciendo tiempo en lo hermoso
haciendo tiempo en lo vivo
yo no soy ningún héroe
yo sólo escribo
para colmar la distancia
entre mi miedo y yo
escribir
“Se pone un abrigo de cuero.”
escribir
“Un hombre joven se levanta del asiento.
Se pone un abrigo de cuero.
Lleva gafas oscuras.
Se vuelve.
Su espalda es ancha.
Se dirige a la puerta.
No sé qué hará mañana.
No le conozco.
Ha cruzado la vía.
El cristal me devuelve mis ojos
y esa tristeza que se mide en mis labios.
El hombre joven tal vez camina hacia una casa.
Tal vez sea su casa.”
escribir
“En mi rostro el paisaje
- atravesándolo -
el paisaje.”
escribir
“Tiene las uñas recortadas.”
escribir
“Se desprende, muy lenta, de una frase,
la desliza en el cuaderno y espera.
Tiene las uñas recortadas
y una blusa de encaje.
Lleva una bolsa de color violeta
en las rodillas.
Cuando respira hace juego
con los versos de Sylvia Plath.
Hay un desfiladero en su mirada
y no termina de cruzarlo.”
escribir
para confundir las palabras
y que las cosas aparezcan
(Campos de limoneros cargados con sus frutos. Y cañizales
separando sembrados. Y vinagreras cubriendo de oro las taludes… )
que las cosas presionen
que un mundo se abra paso
(Es invierno, y ya crecen el trigo y la alfalfa. Aún hay campos entre ciudades y hermosos pueblos y una anciana se sienta
en un portal con un rayo de sol en su regazo.
La tierra arada humea bajo el sol y los olivos jóvenes tensan sus cuerpos retorcidos hacia el cielo. Creciendo. Crecer es
ascender.
Crecer es ensancharse.
Crecer es romper límites.
Crecer es invadir… )
que estallen los cristales de mis manos
que abran ojos en las letras
(Hileras de olivos.
Sus sombras paralelas… )
escribir
para rastrear
escribir
para perdonar
para ser perdonado
¿Dónde hallaré al sacerdote,
al mediador, aquel que tenga
conocimiento de los límites
y el poder de traspasarlos?
¿dónde hallaré a aquel
capaz de arder sin consumirse
y, entre los muertos y los vivos,
ecualizar
transformar, ¡bendecir!?
escribir
para hallar la paz
después de haber hablado
con los muertos
escribir
para sellar la paz
para conciliar
en mí
para perdonar en mí
escribir
la culpa misma que golpea y se licúa
en el pecho
y surte y es agua que mana
con fuerza y que nos une
agua que forma
remolino de amor irradiando
todas las culpas son
el mismo sufrimiento
el de existir queriendo
queriendo serlo todo
queriéndolo todo
y todo está en mis manos
en esta encrucijada donde permanecemos
el tiempo suficiente
para sufrirlo todo
en mi interior barrunto el gran estruendo:
todo el dolor del mundo me pesa entre los muslos
abrid los ojos: ¡ved!
es tan terrible vivir
¡quien sobrevive saluda!
morituri somos todos
toda la historia de tu estirpe
está presente y te reclama
como crisol
eres
la mediadora
operas
en ti misma el milagro
de la conciliación
y de repente soportas
el peso del mundo y su dolor
lo bebes todo entero.
Agradecida.
escribir
porque crujen las rodillas
y hay como un sueño
esperando ser soñado
justo detrás del dolor.
- Hoy observé las gaviotas.
He de volar muy alto esta noche.
He de volar sin lastre.
Hasta que amanezca.-
escribir
“otoño”
para recordar cómo
uníamos castañas con palillos de dientes
y surgían princesas y perros y dragones
y mi madre era hermosa
y ¿quién sabe? tal vez
fue feliz, también ella,
ese día.
escribir
para arquear el espinazo de las letras
a imagen del dolor
para trazar las líneas de la vida
líneas que se encogen
líneas retráctiles
como nervios apresados en la carne
como venas quebradizas
venenos infiltrados
en las arterias, líneas
que merodean en torno al corazón
calado por la angustia
y el cansancio
líneas como cables tendidos
entre una vida y otra menos vida
líneas ultracortas
líneas entrecortadas
líneas respiradero
líneas túnel
para desembocar
en el horizonte
recuperar allí
las fuerzas del principio pero
líneas quebradas
presionadas
oprimidas, líneas
de vuelta atrás
combadas sobre el tiempo
que queda
el tiempo que nos queda
termitero o volcán
vaciado por los seres (los insectos, la lava)
que operan desde dentro
líneas
de retroceso
¡si fuesen sólo al sueño!
pero no: más abajo.
escribir
como quien muerde un rayo
con los brazos en cruz
escribir
que sus pulmones se cerraron
como las alas de una
mariposa.
Dejó un rastro de polvo azul
en los dedos de quienes fueron
a tocarla
escribir
como aquel que se fuga de un hospital y arrastra tras de sí
las sondas, el goteo, la máscara de oxígeno y corre
sobre agujas envenedadas
¡Despertad!
¡nadie podrá evitarlo!
sólo es cuestión de tiempo
contad los gritos que dais
en el fondo del agua
¡Contad los gritos!
cada cual con su dolor a solas
el mismo dolor de todos
- Alguien disimula. Sonríe,
devuelvo la sonrisa. Sé
que para él ya oscureció.
También él lo sabe.
Pero se esfuerza. Todos
nos esforzamos.
Gritar es esforzarse.
Gritar es rebelarse. -
escribir
porque alguien olvidó gritar
y hay un espacio en blanco
ahora, que lo habita
escribir
porque es la forma más veloz
que tengo de moverme
escribir
¿y no hacer literatura?
…
¡y qué más da!
hay demasiado dolor
en el pozo de este cuerpo
para que me resulte importante
una cuestión de este tipo.
Escribo
para que el agua envenenada
pueda beberse.
Chantal Maillard
Escribir (en Matar a Platón. Tusquets)
El cuerpo en la historia del arte. Segundo semestre 2013
ARGUMENTO X:
Todo lo ajeno a mí propio ser es inanimado. Con mi propia capacidad creadora soy capaz de entregar(me) y dar vida a otro cuerpo.
Rayen Cariman Fuenzalida, College en Artes y Humanidades
Crear. Dar vida. Dar muerte. Elegir. Sentir. Sentir como nadie más. Vivir. Mirar. Contemplar. Transmutar. ¿Para qué? ¿Para comunicarme? ¿Por qué debería creer que los otros sienten? ¿Por qué proyectarme en algo que me es ajeno? ¿Por qué, si nunca sabré/viviré/pensaré lo que ellos pueden sentir?
En la modernidad lo importante, según Perniola, es mi propio cuerpo, y aún más “importante es el cuerpo vivo, no el cadáver (…). El cuerpo muerto es por lo demás siempre el cuerpo del otro” (Perniola, M., 100). Por lo que inanimado pasa a serlo todo. Todo lo ajeno a mí. Soy yo y solo yo quien decido, voluntariamente, crear y creer que el otro siente. Yo doy vida, solo de una manera: entregando(me).
El crear y entregarme implica dejar algo de mí en ese objeto, en esa persona. De esta manera genero un cuarto cuerpo, esa construcción conceptual que solo se da cuando me proyecto en algo, que está fuera de mí, ya que “proviene de la insatisfacción respecto a los otros cuerpos” (Perniola, M., 104).
| Lygia Clark. El yo y el tú: série ropa-cuerpo-ropa. 1967 |
Este problema es el que trabaja Lygia Clark, ella misma confesaba un sentimiento de vacío, mientras creaba sus obra Ropa-cuerpo-ropa: . (Ramirez, J., 167). Aun así, en sus trabajos logra mostrar la interacción entre los participantes, mediantes sus sentidos ellos se comunican, re-conociéndose.
Sin embargo se sigue en un camino de completa soledad; solo mí cuerpo, mis propios pensamientos y sentimientos quedan confinados dentro mío… sin poder compartirlos. En este punto es cuando se comprende que no son inanimados, solo fue mi falta de comprensión hacia el otro, mi falta de empatía, porque yo decido qué y quién tiene vida para mí.
El cuerpo en relación con el otro...
Microhistoria. El cuerpo en la historia del arte. Segundo semestre 2013
“A solas con todo el mundo”
Charles Bukowski
La carne cubre el hueso
y dentro le ponen
un cerebro y
a veces un alma,
y las mujeres arrojan
jarrones contra las paredes
y los hombres beben
demasiado
y nadie encuentra al
otro
pero siguen
buscando
de cama
en cama.
la carne cubre
el hueso y la
carne busca
algo más que
carne.
![]() |
Los
Amantes, René Magritte, 1928, Óleo sobre lienzo, 54,2x73 cm.
|
posibilidad:
estamos todos atrapados
por un destino
singular.
nadie encuentra jamás
al otro.
los tugurios se llenan
los vertederos se llenan
los manicomios se llenan
los hospitales se llenan
las tumbas se llenan
nada más
se llena.
Verte aquí. Frente a frente. Bajando la mirada. Ignorando tu cuerpo. Intentando sacar tu respiración, tu sangre fluyendo. Verte ahora, tan lejos, tan distante, tan en otra parte. Verte aquí y no sentirte. ¿Podría afirmar que estás sin sentirte?... ¿Podría borrar el sentimiento y cambiarlo por la emoción del instante? Así como el mundo me regala un arrebol, un día con nubes y colores penetrantes que en un solo instante desaparecen, y comprendo que no están, porque es fluir, un fluir contante. ¿Acaso los cuerpos nos retienen? ¿Son nuestro pecado o salvación?
Mi mano roza mi otra mano… la rodea, la dibuja. Una recorre, la otra siente… sentir, vivir, pensar, analizar. ¿Dónde se funde el límite?, ¿cuál es un sentir puro, cuando mi mente maneja la otra?... Tu respiración roza mi cara… Roza, roza, roza, como el vapor que sale de una taza de té. ¿Cuándo se fue?, cuando volví a estar sola con mi taza imitando tu respiración…
Por mis venas, la sangre. Por mi nariz ingresa el aire que me nutre. Por mis oídos la música. Sonidos abismantes. A veces molestos, a veces tranquilizadores, a veces neutros… el aire frío, caliente, con olores. Agradables. Desagradables. Mis manos perciben la piel, los objetos, la materialidad. Mi cuerpo siente, se re-siente. Y mi mirada, se asienta en tus ojos, en tu mirar. Mi primer cuerpo “esa cosa tan mía y, sin embargo, tan misteriosamente, y a veces, y finalmente siempre, nuestra más temible antagonista, es la más instantánea, la más constante y la más variable que pueda existir” (Valery, P., 395).
Somos cuerpo, no estamos en el cuerpo, un cuerpo finito que desea ser trascendido, que quiere comunicar, expresar. El cuerpo tiene los sentidos y se abre al mundo a través del ellos. ¡El mundo me toca y yo lo toco a él! Del sentir y del percibir descubro y me relaciono con el otro.
La mirada está perdida, el olor es difuso, ¿cómo lograr sentir la piel bajo esa capa de tela que cubre los rostros? Los Amantes de René Magritte han perdido su verdad, su conexión, sus sentidos, su corporalidad, su humanidad. Están juntos, en un beso que no siente, que se recubre, que se esconde. ¿Es el cuerpo lo que ocultamos o lo que nos da pudor va más allá, trascendiendo a la materialidad?
A través de la historia de las representaciones se ha ido viendo una tensión entre lo desnudo y lo vestido, una interacción entre la piel y la tela u otros objetos que la cubren, que la rodean. El cuerpo muestra la verdad y es la manera de conectarnos directamente con el otro, con los otros; sin embargo lo ocultamos, lo vestimos, lo cubrimos, para que no nos toquen, para que no nos vean, para que no sientan nuestra primera verdad. Esta tensión nos revela algo más: no queremos mostrarnos como somos y nos ponemos barreras. El cuerpo es la primera representación de nosotros mismos y tememos mostrarlo por completo, pero tampoco podemos hacerlo, no se puede mostrar todo, porque no nos conocemos, cada día hay algo nuevo, abismalmente desconocido.
Puede que Bukowski tenga razón y nadie encuentre al otro, que buscamos algo más que carne, pero finalmente estamos solos, porque no queremos ni podemos mostrarnos por completo, puede que la representación de Magritte no sea tan ajena a la realidad y las relaciones tengan ese velo que protege nuestra individualidad, para no quebrarnos, para resistir. Según Le Breton el cuerpo cumple el factor de individualización en la civilización, pero aún así “el hombre sólo existe por su relación con el otro” (Le Breton, D., 18)
¿Si lo intentamos?
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El artista está presente, Marina
Abramovic, 2010, Performance
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Descubre tu cabeza de los velos, sácalos y muéstrate. Mira directo a los ojos, como lo hizo Marina Abramovic en su performance en el Moma el 2010, La artista está presente, está ahí, frente a ti, con toda su corporalidad. Durante 176 horas y 30 minutos, mientras la exposición estaba abierta, la artista estuvo sentada en una silla, en silencio mirando por unos minutos a los visitantes que se sentaban frente a ella. Su mirada, su sola presencia conmovía a muchos y los hacía partícipes de la obra de arte. Dentro de ellos apareció Ulay, su ex pareja, a quién no había visto en años. Sus ojos reaccionan y no pueden contener la emoción: el cuerpo habla, a través de la mirada, penetrante, sagrada. Es un rito, estar con el otro, mirarlo de frente y percibirlo. Encontrar la verdad de Platón en la que “se considera a todo el proceso del conocimiento como un quitar velos al objeto, un despojarlo enteramente, iluminándolo en todas sus partes. Por ello se concibe al cuerpo mismo como un obstáculo, como una tumba del alma, la cual sólo cuando está desnuda (…) adquiere una completa libertad” (Perniola, M., 237), una libertar para formar lazos con el otro.
Y si te quiero abierto” – Chantal Maillard
Y si te quiero abierto
como el centro imposible de un mundo transparente,
si te quiero imposible, más allá de mis brazos
o la aurora que extiende un sueño en las tinieblas,
más abierto que el viento, más leve y más amante,
será porque mañana nos quisiera infinitos,
unidos como nieve a punto de ser agua.
Y puede que una mirada no baste, que queramos ir más adentro, más profundo, desvelando aún más el cuerpo; como dice Chantal Maillard: Y si te quiero abierto… Ingresar al tercer cuerpo –según Paul Valery–, para penetrarlo, salirme, desgarrarlo, mostrarme, encontrarlo, exponerme, exhibirlo. Quedar/ser frágil y abierto, sincero y sin velos, buscando traspasar. Llegando a los límites, la carnalidad rompiéndose, cerca de la muerte, para ingresar a la vida. Como en la obra de Mario Irarrazaval, Autosacrificado, que nos muestra al hombre abierto, frágil, descubierto, con el pecho al exterior. Con su vulnerabilidad representada por el bronce.
![]() |
Autosacrificado, Mario Irarrazaval, 1990, Escultura en bronce.
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No es necesario llegar a límites tan abismales, para el encuentro con el otro, pero es cierto que el cuerpo nos define, porque es una primera verdad, es eso, es nuestra propia conexión con los otros, con el mundo, con el cosmos.
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