Primera vez que lo veía así
Su pelo, despeinado estaba
su expresión cansada
su mirada perdida
su boca partida,
lo más impresionante
mal aliento tenía
desgarrador era lo que yo sentía
sus pocas ganas de vivir
sus vivas ganas de morir
y sobre mi rostro
lágrimas querían dibujarse
de un difunto
que aún no está muerto
y añoro aquellos días
de risas y alegría
de sabiduría y vida
que mi abuelito traía.

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