No podría explicarlo bien

Quizás eran tus ojos.
Aunque me puedo inclinar más por tus palabras.
Pero! No, primero fue tu estatura... Fue sin duda tu sonrisa. Fue esa mirada perdida, que buscaba consuelo. Fueron las ganas de verte sonreír sin parar y no verte llorar. No ver tu blanca carita marcada de lágrimas, tus ojos hinchados, y rostro manchado en rojo.
Es lo que más he forzado. Y quisiera volver a leer algunas de esas conversaciones. Volver al día aquel que hice la peor estupidez que he hecho, para hablarte un segundo. Un segundo.
Para regresar a la cancha y pensar en que me miras, en sentir en que me miras. En ver esos ojos inquietantes mirarme sin pestañear... mirarme mientras estás con otros brazos al rededor.
Y aún confieso que me encantas niño lindo. Que quiero ayudarte y no volver a ver esos estados de no felicidad.
Verte caer y observarte al levantarte, verte vivir sin más; poder leerte cuando quiera, leer cada una de esas palabras que me marcan al ritmo de tu escritura.
Son las 23:52 y pienso en ti.
Y revivir las primeras conversaciones que en poco tiempo me regalaron la confianza que no le das a casi nadie, aunque durara poquito, logré conocerte en pocas horas. Logré que me confesaras algunas cosas. Y volver a vivir la primera vez que te salude y ver como te sonrojabas...
Hablar de música y que me corrigieras cada coma, cada punto, cada palabra que no expresara bien, que me preguntarás que significado le daba a cada una de esas palabras. Porque me ensañaste lo valiosas que eran las palabras y ahora me enseñan que no valen mucho... porque me gustaría decirte todo esto mirando tus ojos y ser sincera como nunca, porque me llamas a eso... a querer compartir más contigo...

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