No hay nada.

Una pequeña brisa rosa mi piel, me saca brevemente del adormecimiento, empiezo a estar más consciente, el ruido del motor, la vibración en la ventada donde estoy apoyada,  el murmullo de los pasajeros que cada vez se hace más fuerte, el roce de su camisa en mi brazo, el calor que vuelve a hacerse parte de mí, la molestia de mi transpiración por el asiento, la mochila... A cada segundo estoy más consciente, empiezan a entrar los pensamientos en mi cabeza, la guía que no hice, los ejercicios, ese resultado, el libro que debería leer, la hora, lo que tengo que hacer mañana, el pequeño instante del almuerzo, el ejercicio, que cuándo iré a la piscina, que hay que dormir temprano, el telar, el piano, helados, los recuerdos, que está todo botado, necesito tiempo, que necesito tiempo. Y entre pensamientos me vuelve a molestar el roce de su camisa en mi brazo, por qué está tan cerca?, y, por qué no?... Por qué tengo que conservar tanto la distancia con el desconocido, él cabecea, quiere dormir, necesita dormir, y me dan ganas de decirle: apóyate en mi hombro, descansa estos minutos, estos desagradables minutos de tiempo muerto arriba de la micro, porque te comprendo, también estoy cansada, este calor me consume, me hace perder un poco las fuerzas hasta acostumbrarme... Y los parpados empiezan a caer lentamente otra vez, pero mi mente no puede dejar de procesar información, que los medicamentos, que la plata, la música, los vacíos, y! otra vez el roce de su camisa en mi brazo, pero ya se acerca más, siento su brazo junto al mio, vuelvo a pensar en que me gustaría que estuviera más cómodo, y me despertó justo a tiempo; tengo que bajarme. No quiero hacerlo, hasta que respiro profundo, tomo mi mochila, saco mi brazo despacio y toco su hombro: me das permiso por favor?. Algo sobresaltado se para, le sonrío y no vuelvo mi mirada hacia él. Son como cuatro pasos, bajo esos dos escalones, toco el timbre y sigo pensando en las cosas que debería hacer en unos minutos más... Ensimismada, cansada... Pero creo que él estaba más cansado que yo. Adiós, hasta luego, la próxima vez podría apoyarse en mí y dormir más cómodamente.

Bajo, miró al frente y me reactivo. Sus ojos ya me dieron energía.

1 comentarios:

Unknown dijo...

Iba en la micro y una señora dormía al lado mío. De un sobresalto tira la cabeza para atrás y se pega fuerte con el respaldo del asiento. No quise hacer comentarios.