No.
Fue la respuesta, clara y precisa. Rápida, pero no sin pensarla.
No.-

...No, era lo que pensé al subir las escaleras...
No. Es lo que recordé al tocar su brazo.

No...
Es lo que daba vueltas en mi cabeza mientras veía como temblaban mis manos.

No.
La recordaba cuando las lágrimas bajaban por mi mejilla.

Supongo que no irás?

No.
Cuando no volví la vista hacía él... ni un segundo más.

Rayen, quieres verlo?
No.

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