Hoy es 30.
Ayer, 29, sonreí un instante hasta que...
Era un extraño con una camisa igual a la tuya. Una que nunca alcance a tocar. Ayer era 29 y vi a un extraño con esa camisa que solo veo en fotografías. Y no lo sé, quería tocar su textura, observaba sus botones, sus colores... Creí que era una extraña casualidad y sonreí. Hasta extrañarte. Hasta anhelar querer tenerte frente mío y solo abrazarte. De tal manera en que pudiera sentir como tu corazón late dos veces con respecto al mío, porque sí, cada vez que me apoyaba en ti y lo sentía, iba al doble de la velocidad que lo hacía el mío. Quise abrazarte. Quizás el extraño pensó que me había interesado, aunque si tenía algo afinada su intuición, debe haber percibido como mis ojos empezaban a humedecerte. Quise abrazarte! Y ya no, ya no estás. Nunca pude contarte el descubrimiento de que ibas al doble de mi velocidad, que incluso cuando dormía en tus brazos y tú, descansando, seguías con tu ritmo al doble del mío. Nunca alcance a contarte tantas cosas. A veces me observo hablándote en mis pensamientos, en mis sueños... Sobretodo en mis sueños. Aún te digo cariño, cariño. Tantas cosas que nos faltaron por compartir. ¿Sabes? A veces pienso que nuestro problema fue que no nos alcanzamos a conocer tan bien, sin embargo, todo mi ser dice que no habría sido distinto, lo que yo sentía como tu esencia no cambiaría. Otras cosas pueden cambiar, lo fundamental no. Creo mas bien, que perdimos una oportunidad para seguir contándonos hechos, anécdotas, pensamientos. De todas maneras, habrías seguido latiendo al doble de mi ritmo. Quiero abrazarte.
Te adoro, cariño. Feliz 30. Feliz 29.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


0 comentarios:
Publicar un comentario