¿Estás bien?, anoche, cuando fui a la pieza, vi tus ojos rojos.
Estoy bien.
No dejaré que se opaque mi sonrisa, aunque a ratos me doy cuenta que algunas lágrimas rozan mis mejillas.
Y el tema es repetido. Muchas veces ha pasado y quisiera decir que no volverá a pasar, pero ya lo he dicho y ha sido un error.
En esos momentos es como si fuera una gran conversación, es como si muchísimas cosas se hubieran dicho, el tiempo pasa tan lento. Sin embargo cuando vuelves a leer recién te das cuenta que son sólo como cuatro líneas, cuatro líneas que para otras personas no significan nada, que para ti… son como si no existieran, que se olvidan tan rápido y para mi no es tan fácil. No lo es. Y a veces quisiera que si lo fuera.
Y anoche quería escribir, tenía tantas ganas, querías escribir una serie de cosas, quería poner “por la creeeestaaaaa” que me varga, quería escribir tantas cosas.
En la mañana quería escribir, quería escribir de nuevo muchas cosas, pero más fríamente.
Y ahora, aún más fríamente, escribo, sin ganas de escribir. Escribo porque al fin tengo un minuto a solas, escribo porque quería hacerlo, para luego decir que lo hice, pero serán letras más vacías que a cualquier otra hora del día.
Temo al pensar quien leerá, temo al pensar que es un error, temo al no saber que hacer, temo a la posibilidad de ser encontrada con llanto entrecortado escondida en la casa.
Y me molesta que todo el día me hablen de ti, me molesta que pensando que es chistoso me hagan bromas sobre ti, me carga que mis padres te tengan tanto cariño, ya no quiero escuchar tu nombre por ahí.
No me gusta ser tan frágil, no me gustar llorar cuando una mínima cosa se me hace dolorosa. No me gusta poner más problemas a mis amigos. No me gusta no saber que hacer.
Y siento que ya es una despedida. Y no hay nada más que hacer.
Te quiero.
Quizás algún día si creeré que no valías la pena, por ahora, solo son palabras tuyas.
Me fui a la cama cuando ya no lo soportaba, no se sentía tan simple, una presión en el pecho, como síntomas de una enfermedad, unas lágrimas fluidas que no cesaron, ojos rojos, ojos hinchados, dolor… Y pensé que no había nada mejor que mandarte lejos y pedirte que nunca más te acercaras; pero los “problemas” hay que tratarlos de frente.
Te quiero.


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