Bajan las tinieblas.
Se oscurece. Una a una se apaga cada luz.
Y quedo, acá anclada en una enormidad de silencio y destierro.
Sumida en las sensaciones, busco el recuerdo de tu cuerpo.
Si de buscar se trata, no hay ni que decir; que apareces aquí.
Cada instante, cada caricia, cada respiración.
Cada emoción, cada asombro, cada canción.
Y si necesito ir a un café para despedirte.
Y si necesito una relectura para encontrarte.
Apareces a cada instante…
Porque la canción suena en todas partes.
Porque tus letras están escritas en cada rincón.
Y si te necesito para sentirme viva.
Por doloroso que sea… apareces a cada instante…
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