Miro y pienso.... en que debe valer la pena...
Que quiero escribir tantas cosas que termino por no hacer nada, o borrarlo todo...
Hoy mi querida loquita dijo algo que me encantó: siempre hay que ir con una goma borrando los horizontes y dibujándolos un poco más allá. Ir siempre más allá.
Estoy tan emocionada por algunas cosas, pero nadie las comparte conmigo, te extraño gemelilla, quiero verte pronto y aún me cuesta acostumbrarme a que ni siquiera hablemos mucho...
Leo, una, cien, doscientas veces lo mismo.
Pierdo mi tiempo, valioso tiempo, intentando atesorarlo y al fin se escapa, cada segundo, cada hora... cada día.
Espero lo que sé que no llegará, y continuo así, consciente de todo aquello.
Y te quiero, te quiero.
Te extraño y te extraño...
Apareces y desapareces y no hago nada porque te quedes...
Que rico es estar en tus brazos...
Y pienso en que luego volveré a estar así... pero el tiempo pasa y pasa...
Pero al fin... creo que no valió la pena...
Inmersa en un mar de letras,
ella levanto por una milésima su mirada.
Donde el segundo fue devastador.
Y el tiempo se para en su silueta.
Y en un suspiro su corazón se apasiona,
tocando fuerte el tambor...
cada vez más y más rápido,
acelerando una y otra vez,
esperando a que reaccione.
Agitada toma temblando sus cosas,
pero ya es demasiado tarde...
Perpleja continua los siguientes instantes,
con miradas agobiantes
Porque su alma lo decía,
pero algo la detuvo...
Sin dejar de pensar continua
Perdiendo su concentración
Y nuevamente...
Con una gota desde su interior.

Congestión en la Salud Pública



A pesar de la cantidad de personas se puede mantener el silencio que debe reinar próximo a las dependencias de un servicio de salud, donde sus pacientes deben y merecen estar en tranquilidad.  

En la esquina sur poniente de Diagonal Paraguay con Portugal se encuentra la Posta Central, un lugar aparentemente pacífico. Se ve un tráfico constante y silencioso, siempre circulan vehículos en dirección oriente, sin embargo, no es mucho el ruido que estos provocan, ya que en una de sus esquinas se ve el letrero de silencio que lo caracteriza; allá no se permiten ruidos, es una zona de hospital, donde los pacientes tienen que estar “tranquilos”.

Aunque no es mucha la congestión de vehículos, se ven a muchas personas, tal como lo afirma una universitaria que reside ahí: “entran y salen noche y día, se ve gente enferma, vagabundos y taxistas… es un desastre total”, aunque afirma que no existe tanta contaminación acústica, ya que la entrada de las ambulancias y vehículos en general es por la parte posterior al recinto.  Lo que más le molesta de tener que caminar por esa esquina, es que ve a todo tipo de personas y algunos a los cuales llama -degenerados- que le gritan cosas. En cuanto a personas heridas de gravedad no se ven muchas por esa entrada.

Un paramédico explica que si bien, por fuera no se ve mucho transito, dentro de urgencias hay una cantidad considerable de personas esperando ser atendidas. Este número sube exponencialmente los días festivos y fines de semana (comenzando por el día viernes), ya que al realizar otro tipo de actividades crecen el nivel de accidentados de diversas índoles. Debido a la poca cantidad de personal los funcionarios tienen turnos de 24 horas, que hace que su sueño sea irregular y a veces no tengan mucho ánimo.

Las únicas que pueden romper totalmente con este silencio son las ambulancias, se ven distintos tipos de éstas, las cuales se diferencian mayormente por ser públicas ó privadas, dirigiéndose tanto a la Posta Central como al Hospital Clínico de la Universidad Católica. Transitan a todas horas, por cada intersección, provenientes de cualquier sector de la región metropolitana. Sin duda, son las únicas que rompen el silencio que existe cuando hay heridos de gravedad: con sus sirenas.  
Sé que debería estar estudiando...
Pero mientras, espero una respuesta


Quiero puro escribir !

¿Cómo llamarlo?


Era un día extraño. Pleno verano y tan nublado como las semanas continuas de invierno, ese tiempo que parece nostálgico cada vez que las nubes vuelven gris el cielo y logran tapar la mirada directa al sol, aquellos en que el sonido de la lluvia se convierte en la mejor melodía en ese sur tan cercano e inaccesible para muchos. Repito una y otra vez: “a 50 kilómetros de Valdivia, hacia adentro, en el campo, campo, donde el patio delantero de mi abuelita es un cerro”. Allá es donde paso los veranos.

Pero ese día andábamos recorriendo, al igual que cada año salimos a conocer un lugar nuevo, por el día, sin grandes lujos para no gastar mucho dinero. Este año fuimos solo tres… había un vacío entre nosotros que lo recompensamos muchas veces con el altavoz. Avanzamos más que nunca, sin planes fijos, como siempre. Mi papá cumplió mis caprichos y fuimos a Frutillar, pero no vi el volcán. En recompensa seguimos recorriendo, sin rumbo, íbamos y volvíamos hasta que nos dijo: si no ven el volcán, iremos a él. Y disfrutábamos cada uno de esos paisajes cambiantes.

Hablábamos de cuando mi papá fue mochilero ya que sentíamos remordimiento por no subir a unos niños en plena carretera mientras llovía, teniendo, por primera vez, espacio disponible dentro de nuestra camioneta. En eso, dos jóvenes nos hicieron parar y creímos que debíamos llevarlos. Mi papá decidió que se subieran a la pick up, yo no entendí esto hasta una cuadra después, iba mirando por la ventana y le grité rápidamente que parara -¡Mi amigo!-, había pensado en él hace menos de una hora, estuve a punto de llamarlo ya que supe de su paseo por el sur, quería saber dónde se encontraba y, ahí estaba, a mi lado, junto a su amigo y un cartel diciendo: Ensenada. Al instante se detuvo, en plena fila de automóviles y subieron a la cabina junto con nosotros. Una gran coincidencia, por llamarlo de alguna manera.

Continuamos nuestro camino compartiendo las experiencias, jugando y riendo como siempre, como nunca hay que dejar de hacerlo. Fuimos más allá de Ensenada, ahora nuestros nuevos acompañantes se convertían en los guías, tenían clara la meta de ese día. Y los seguimos. Nuestra primera parada fue en los Saltos del Petrohué. De tres nos habíamos convertido en siete. Comimos algo antes de entrar. Pagamos nuestra entrada y debíamos cruzar un pequeño puente. Habían muchísimas personas, por ahí solo alcanzaba una fila para entrar y otra para salir. Fue ahí cuando comencé a temblar sin siquiera haber visto bien, solo la silueta. Y a continuación mirar, observarlo, como no lo hacía hace casi un año. Aquel chico lindo que me deslumbraba con sus ojos penetrantes, venía camino a mí. En milésimas de segundo lo observé y se quedó clavada en mi mente su imagen, su camisa azul, sus ojos, sus facciones. Nos miramos por otro segundo. Y quedó ahí. Ni un saludo, ni una palabra hacia él. Sólo el nerviosismo.

Recorrimos todo el parque, era realmente muy grande, sin quedarnos mucho tiempo en algún lugar estuvimos un par de horas. Y me queda dando vueltas en la cabeza. ¿Acaso fue una coincidencia? El día anterior había pensado en él.

Rayen Catalina Cariman Fuenzalida

Berto

Miro las estrellas y dibujo sus ojos con ellas.
Dibujo esos ojos alegres, con vida y sueños,
aquellos pozos de experiencia que ahora solo responden en monosilabos
y con frecuencia miran con odio...
Dejo atrás las preocupaciones, enfermedades.
Retomo sus abrazos y su beso,
su voz diciendo: que grande está mi niñita.
El nudo en mi garganta intentando ser disimulado.
Ya no habla, solo observa y hoy dijo: Rayen.
Solo eso. Nada más
Y quiero esa fuerza para enfrentar la vida,
la que perdió hace pocos instantes.
Y quiero siempre ese ejemplo presente,
rondando en mi mente sin descuidarlo.
Y quiero disfrutar hasta el ultimo de sus días
aunque cueste trabajo soportarlo...
Mi viejito orgulloso se está rindiendo...
Comenzó a usar baston, nos pide ayuda
Y ya no disfruta la comida...
En pozas de recuerdos
escucho tu voz a mi alrededor
veo tu risa sin descanzo
siento tus manos tan cerca.
Y me cuesta tanto imaginarte
aún más verte
se hacen borrosas...
Charcos de momentos
puestos en el inconciente del olvido
retener cada una de las emociones
queriendo en cada segundo
dejar de ser egoísta
solo luchar conmigo
porque hasta mi razón te quiere
Añoro verte reír junto a mi
hasta que nos duela el abdomen
Extraño llegar a llorar contigo
Y temo perderte en el para siempre
Suena un tununun y mi corazón se contrae.

Pienso en qué diré hoy, si alguna palabra, alguna frase te hace reaccionar. Cuándo preguntarás un por qué.

Volviendo a pensar en lo egoísta que soy. Volviendo a sentirme así y preocupada por lo desecha que estuve esta semana. Preguntándome una y cientos de veces qué pasa. Cuestionándome. Queriendo callar y peleando.

Acaso necesitas que grite hasta quedar afónica para que escuches? Solo una pregunta. Solo un esfuerzo.

Mi estomago se reciente y quiere devolver lo que no hay. Mi corazón palpita descontroladamente. Ríos de lágrimas quieren caer  en cascadas por mis ojos. Y es la presión en el pecho. Y es el nudo en la garganta.

Queriendo saber si algún día podré ser una persona fuerte y heredar todo eso de mis papas. Si un día dejaré de llorar como una nena cuando la burbujita se quiebre. Porque tengo miedo, tengo mucho miedo…

Porque a veces no puedo cambiar lo pesimista que puedo llegar a ser, a pesar de luchar tanto contra eso. Pensando en buscar en donde viviré porque creía que mi puntaje no le alcanzaría para estar en Santiago. Hiriendo aún más mi orgullo personal. Y luego no conformándome con lo que tengo, queriendo cambiar, hablando, luchando, para regresar al principio. Y quedar ciento cuatro lugares más abajo no es tan malo como crees, no es un “milagro”.

Y mentir. Qué cosa más fea que mentir. Odio mentir como a casi nada en este mundo, no es que nunca lo haga, pero es horrendo. Como una bolita de nieve, que a medida que rueda se hace más y más grande. Sintiéndome sola en estas mentiras, quizás sea mejor así, ojalá no involucrar a nadie, pero también es imposible. Pidiendo hora para la asistente, yendo a visitarla tantas veces mientras escucho como mis futuros compañeros preguntan: dónde pago la mensualidad anual para el 4% de descuento?. Y es el mundo donde he querido estar. Haciendo los trámites sola, reuniendo los papeles sola. Hablando sola.

Temiendo cosas antes de entrar. Acaso, seré capaz?

Y a mi lado todo pasa desapercibido, no siento la música, no escucho los pajaritos, no veo, no observo. Y a veces siento.

Que cosa más deprimente, porque a pesar de todo lo que pueda escribir, de todo lo que me pueda quejar estoy bien y soy feliz. Quién lo creería al leer?, solo que a veces tienen que pasar estas cosas para volver a disfrutar. No me falta nada. Absolutamente nada.

Y también hay miedo de no recibir alguna “ayuda” del estado, así no podré estudiar…

No cualquier día te llaman a las dos de la mañana para decirte que la mamá de una de tus mejores amigas acaba de suicidarse. De ella, con la que compartiste desde séptimo básico, con la que llorabas con sus problemas y viceversa. De esa mamá que veías sonriendo y luchando por sus hijos aunque sabías que no estaba bien del todo, que te ayudo con oraciones y cosas que para ella eran valiosas. Y saber más detalles, que se ahorcó y dejo a un pequeño de siete años. Mi papá se enfurece, no entiende cuando alguien acaba con su vida, yo intento entenderla, cuando estás tocando fondo aunque tengas a mil personas apoyándote nada hace que tus ojos se abran, que no te sientas sola. Agradezco de alguna manera nunca haber vivido algo así.

Y mi mamá rememora a la suya. Qué pensará? Yo creo que ella quiere saber que habría sido de su vida si ella no lo hubiera hecho. No la recuerda, tenía apenas 4 añitos. Y me pregunta si es correcto que le pida que me resulten las cosas pese a las mentiras. Que irónico, pedir para que te vaya bien mintiendo.

Dormir poco no me hace bien.

Ver a las personas gritando de angustia, llorando desconsoladamente hasta casi desmayar es algo que me hace sentir mal, cómo ayudarlas? Sentirse tan impotente de no poder hacer nada. Ver como pasan rápido y arreglan las cosas. Verlas tan ajenas a ti que ni un abrazo puedas brindar, que una sonrisa se vea fea en esos momentos.

Y ver a mi papá enterándose de la noticia, tampoco creo que su infancia haya sido tan fácil. Conocerlo tanto que sus movimientos, sus ojos silenciosos te dicen que igual le duele… aunque no diga nada. Y no saber si deberías decirle algo. No saber cuál es la mejor manera…

Gira


Gira, gira, gira.
Qué quieres que escriba?, qué quieres que responda?, qué quieres que te cuente? No ayuda, nada nos hará sentir mejor por ahora.
Hay un collage de sueños rotos justo frente a mis ojos.
Escucho voces tristes desde la madrugada.
Veo colores apagados en cada ventana.
Siento olores putrefactos en las esquinas.
Y soy testigo de la primera lágrima en su mejilla.
Y lo peor, es asumir que no quiero irme porque estoy esperando...

Recíproco

Que palabra más linda!


=)
=)^2
=)^inf
¿Quién podría definirme lo que es amor?
Quizás algo parecido a lo que dice mi mamá... "después de 25 años juntos, aún estoy enamorada, mi corazón se acelera cuando escucho la camioneta o pienso que va a llegar José", algo así, a como mi papá, que cuando habla de mi mamá se emociona muchísimo porque una de las cosas más importantes para él es cuanto la admira,,, así después de casi veinticinco años aún enamorados.
Acaso el amor es besar a una persona y decirle un "te amo", No!, no es solo eso...
O es como los abuelitos de Sasa, que nos contaron como se conocieron, mientras se abrazaban y miraban tiernamente, como cómplices.
O como los abuelitos que observé hace un tiempo en la micro, ninguno de los dos estaba muy bien, entre los dos se afirmaban para no caerse... se apoyaban mutuamente.
Y no dejo de pensar en el porque comencé a escribir esto, mientras yo estoy acostada, calentita en mi cómoda cama puedo imaginar a mi abuelita sentada en una de esas tétricas sillas de hospital acompañando a su esposo. Imagino lo cansada que está ahora. Y desde que recuerdo han estado juntos, acompañándose, casi sin separarse, cuidándose y no los he visto besarse más que unas pocas veces, tampoco he visto grandes muestras de amor, con excepción de nuestros discursos de los dieciocho.
Y la sigo viendo ahí, a pesar de todo con él, porque con lo poco que puede hablar la reta y pide disculpas por lo que nos "hace" pasar, luchando con ese asco de sistema de salud.
La veo ahí, junto a él, después de haber roto su compromiso por casarse con mi abuelito, después de criar hijos que no fueron suyos. Después de toda la vida que ha llevado. La veo ahí amando.
Porque el amor lo es todo.
Porque es efímero, inexplicable, absurdo e irreal.
Porque amor es fuerza.
"Esa prueba nunca medirá todas tus habilidades... que yo sé que son muchísimas más"



Estoy muy para la embarrada!
Que termine! luego!

♩ ♪ ♫ ♬



No hay nada más lindo. Nada. 

Tengo una necesidad de hacer muchas cosas... Quiero que se termine luego todo y simplemente
 marcharme... 

Como un fantasma...