Me enseñaste que a veces las cosas duelen y es bueno llorar.
Es bueno llorar, los seres evolucionados lloramos.
Escriban, porque los va a convertir en personas distintas. Porque ya nadie lo hace.
Tan básico. Tan sin sentido. Todo. Dime por qué. Acaso soy yo la culpable. Dime por qué. Qué hice mal, por qué!. Otra vez… una vez más. ‘La soledad al caminar. Hipócrita, dejando atrás. Tú me criticarás porque siempre fui claro al hablar. El dolor abrazador de ese puñado en mi interior. Tú que me sonreirás a la cara y me escupes detrás. Hoy de nuevo me has vuelto a fallar, no confío ni en mí. Ya no espero que puedas cambiar. Y aquí estoy yo, lo aguantaré. Y en quién confías si su abrazo era un simple disfraz. Yo no sé de qué coños quejáis, si yo nunca falle. Lo que creo es que miedo tenéis. Y el dolor me hizo soñar… apretar dientes y llorar. Y el dolor me hizo sentir, me entraron ganas de seguir’.
Tomo una pausa. Respiro. Inspiro, el aire no está tan helado como para sentir el viento entrando a mis pulmones y que me agrade, pero igual respirar a consciencia es bueno. La pausa lleva ya varias horas. No puedo concentrarme. Me irá bien, me digo una y otra vez, pero dudo que sea así si no estudio, si no leo, si no analizo… si no me concentro. Paciencia, la ciencia de la paz. Calma. Ya vendrá. Un sorbo, un minuto, dos, quizás unas horas, pero ya vendrá y antes de que sea demasiado tarde. Calma. Yo puedo. Calma. Deja fluir los pensamientos. Cierro los ojos, escribo con lo que recuerdo del teclado, creo que no me he equivocado… Focalízate. Respira, descansa, escucha, respira, una y otra vez ,. Tranquila. Hay cosas buenas.



