Y volvió a despertar. Como cada mañana, como cada día, como cada semana, mes, año… siempre con la esperanza de alegría en su corazón, con la idea de hacer feliz a quienes la rodean. Quedar con ese gustito dulce luego de sentirse bien y hacer sentir bien. No quiere pasar por esos periodos impredecibles en que le pueden decir una minima palabra para que todo se torne de color gris, ese tiempo que puede durar mucho, mucho para cualquier persona.

Le gustan los colores, le encanta la vida, se maravilla con el aire y vuela con la música. Quiere ser feliz, es feliz, pero quiere poder tocar a cada persona como el botón play de un aparato y que todo se ilumine junto a la gracia del vivir.

Y se siente viva de nuevo.

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