Como si fuera ayer. Los pajaritos cantaron temprano aquella mañana, no quería despertar, pero la rutina tenía que continuar. Agua, ducha, me encanta como cae el agua sobre mi cabeza, revitalizando.
Sé que sucedieron muchas cosas que no recuerdo con exactitud, sé que me levante temprano, que camine como cada día.
Lo que mi memoria rescata, aunque sean vagos recuerdos, ya que no soy muy buena en eso. Solo sé, tu voz, me hizo temblar, me hizo sonreír una y mil veces, me hizo reír junto a ti. Que no me canso de decir que la canción se convirtió en la más alegre del mundo. Que era difícil contener las emociones en el cuerpo y que las personas me miraban raro al reír sola con cualquier cosa. Y es que con solo tu mirada, tus gestos, tus palabras alegraste mi corazón por largos instantes e hiciste sentir el rico placer de
Si lo trasladamos hace unos pocos años, tu te acercaste a mi, me hablaste y no podía respirar, en ese momento sí que mi vida quedo de alguna manera marcada, te acercaste me hablaste, preguntaste algunas cosas de las cuales no recuerdo bien, sé que estaba en las nubes, sí, creo que ahí sentí maripositas revolotear a través de mi cuerpo, escribiste en mi brazo, sentía como me ruborizaba y el tiempo se paraba. Yo NO quería sentirlo y fue inevitable. Por mucho tiempo estuve ligada a tu lado.
Y no desapareciste. En el momento de desencanto reviviste, esperando la micro, recuerdo una de las canciones que escuchaba y el grupo de la otra, y tus nuevas palabras “buenas tardes señorita”, habías pasado desapercibido, no querías mostrarte desde el principio, estaba enceguecida con tu apariencia anterior. Sin embrago fue como más alegrías, más momentos, menos daño.
Enamorada del amor.


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