Luego de que te fuiste. Luego de haberte mostrado mis pequeños tesoritos, tuve muchas ganas de llorar, por mis ojos una lágrima se acoplaba y quería que la dejara caer. Y es que cuantas veces he leído esas cartas, cuantas veces lloré de alegría por tenerlas, y, ahora a veces lloro de tristeza, por el anhelo de volver a ser ese alguien a quien deje atrás. Porque quisiera recuperar esos momentos, porque ya no me escriben y la cajita se siente vacía. Tiene sentimientos, que de a poco se consumen y mueren. Es como si estuvieran quemadas hace mucho y lo que hay son solo cenizas de sentimientos pasados. Me gustaba ser aquella niña, también sufría, pero si era todo lo que dicen, ¿quién soy ahora?, que es lo que ah pasado. Todos cambiamos, pero prometimos seguir juntos hasta el final y ahora no quedan más que palabras que se fueron con el viento, o, bien fueron borradas del sentimiento que las escribió. Extraño a mi amiga. Ella es como, no lo sé, nunca fue la mejor, lo sé, nunca fue tan fiel, me mintió, pero aún así era tan irremplazable, siempre la perdoné, yo solo quería confiar mis cosas a ella y es tan doloroso el momento, los momentos desde que partió, desde que dejé de conocerla y todo parecía muerto, llevado en el olvido. Ella es tan parte de mi niñez y creía conocerla de tal manera que a veces sentía cuando no estaba bien, a pesar de la distancia. Hoy ni siquiera un saludo se cruza durante semanas. Solo a lo lejos puedo leer escritos que reemplaza es significado de “mejor amiga” referido a mi, hacia otra persona. Muchas veces la extraño. Muchas veces siento que soy la culpable, sin embargo hay cosas que se dejan atrás. Supongo que cuando uno ama a una persona, de cualquier manera, como era ella una hermana para mí, nunca lo dejaré de hacer.
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