25.06.11
Querido abuelito. Berto.
Indescriptible, no hay un verbo que logre abarcar tanto, simplemente eres tú, eres nuestro querido Berto. Y así, tranquilo, sin más, te has marchado, no volveremos a verte, pero solo hay que entender que fuiste a otro lugar mejor, somos los que quedamos aquí quienes sufrimos, si nos ves, no te asustes al vernos llorar, ya pasará. Recuerdas todas las veces que dijiste que no nos dejarías hasta que terminarás tal o cuál cosa. Y lo hiciste, viste más árboles plantados, viste el baño terminado, viste a tus nietos estudiar y viste al pequeño Carlitos caminar.
Y te despediste algunas veces, como en tu último cumpleaños, ya sabias que no habrían más. Nos enseñaste muchas cosas, nos has enseñado a ser una familia unida y nos apoyaremos entre nosotros. Hoy tenemos pena, y no es malo, si duele lloremos -como dijo mi papá: cada lágrima es una gotita de cariño que cae por nuestras mejillas- hay que desahogar esta tristeza por no volver a verte, pero volveremos con más fuerza, a levantarnos, a seguir caminado y no dudo que estarás orgulloso de cada uno de nosotros, con nuestros posteriores logros y también nuestras caídas.
Pero vives aquí en nuestros corazones, vives en el mío, hoy, mañana y siempre. En tu vida nos fuiste entregado todo lo que podías, siempre nos diste muchísimo más de lo que pedimos, y nos fuiste entregando agua, para que reguemos durante nuestro camino tu recuerdo. Yo no dejaré que te marchites, las flores que te han regalado pueden marchitar, los árboles, las plantas, pero tu esencia no se irá mientras te tengamos presente.
No estucharemos más tu voz pero ésta de alguna manera llegará a nuestros oídos.
Lo importante es el amor.
El amor que cubre cada una de las habitaciones donde estuviste presente. Lo que rodea a nuestra familia y nos hace especial.
Te has convertido en un ser efímero, tu voz rondará nuestros oídos, tu piel acariciará nuestros rostros, en cada sueño, en cada recuerdo, con cada brisa, con cada sonido.
Cada uno de nosotros te admira. Eras nuestro héroe de carne y hueso.
Lo más importante: Te doy las gracias, siempre gracias, porque lograste hacer que crecieran muchas vidas y cada una de estas tiene un sentido especial… gracias a ti.
Eres grande Berto, muy grande.
Un árbol lloró tu partida.
Agua y hielo de el descendía.
03.07.11
Berto:
Ha pasado más de una semana, han sido 9 días en que tu cuerpo dejó de respirar.
Fuimos a la casa hoy, al llegar hicimos la oración por ti, leí la lectura que me pidieron y rezaron la oración del Padre Nuestro y el Ave María. No sé si las oraciones tienen tanto sentido, si verdaderamente servirán de algo, solo sé que a muchos de la familia le hace feliz. Al terminar la oración comenzamos a hablar poco a poco de ti. Es raro que no estés, era extraño ver ese sillón vacío sin tu presencia. Me sentía mal y cada vez peor… Hablaban de anécdotas, pero luego comenzaron nuevamente a comentar cómo había sido ese viernes pasado. Para nuestra tranquilidad, te fuiste de una manera serena y sabemos que no sentías dolor, porque el do estaba ahí, al medio de todos quienes comentaban y no podía retener algunas lágrimas, las cuales pasaron desapercibido.
Me sentía tan mal que tuve que ir a acotarme. Dormí en tu cama, en tu lugar, hacía la ventana, con la silla al lado. No podía quedarme dormida, era insoportable, una jaqueca que iba creciendo cada vez más fuerte y no podía detenerla, un dolor de estómago que quería devolver todo y no podía, no quería sentirme así, quería no estar para no sentirlo. Y seguía escuchando las cosas que hablaban. Es increíble que no estés.
Y yo me hago la misma pregunta que se hace mi abuelita. Acaso es malo no llorarte todo lo que pensé que haría si sucedía esto. Las pocas veces que lo pensé sentía que no soportaría el dolor, pero sabes? No fue así, porque como concuerdan todos nos preparaste de una manera prolija. Por eso no te hemos llorado tanto como quizás pensamos que lo haríamos, pero igual me da tristeza pensarlo a veces.
Siento que no se notó mucho que no estuvieras. No había ese vacío temido que creíamos, porque como familia estábamos más unidos que nunca. Todos hablando de ti, recordándote una y otra vez con alegría o hablando de nuestras vidas. Eras tan sabio Berto, tanto tanto. Todos sabemos que te habría gustado vernos cada vez feliz y seguir nuestras vidas felices. Y te recordaré con muchas sonrisas, con mucha alegría, aunque de todo lo que pasamos no recuerdo tanto, son más los recuerdos de otros que hacen que sepa cosas.
Y para el día del Padre querías ver a toda tu familia, quizás también me querías ver a mi y decirme algo, tal como lo hiciste con casi todos. Pero yo no fui, me quedé sola, a pesar de que era mi cumpleaños, preferí quedarme sola para estudiar, Y no estudié todo lo que debería! Y no sabré si quisiste decirme algo antes de marcharte. Aunque me duele pensarlo, no importa abuelito, tú eras sabío, si quieres decirme algo sé que lo harás, de una u otra manera estaré atenta a cualquier cosa que quieras decirme..
Te quiero mucho Berto!, mi abuelito….



1 comentarios:
El año pasado, cuando murió mi abuela también me sucedió lo de no llorar lo que pensé.
Es raro.
Fuerza.
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