Y te veo por el reflejo del vidrio...
Y tú me miras entre las páginas del diario.
Te vuelvo a mirar de reojo dejado de lado mi lectura.
Y tú dejas las noticias atrás, y ahora, eres menos disimulado.
Yo hablo por celular, río y río.
Tú ríes conmigo.
El señor que va entre medio de nosotros lo nota. Calla y sonríe.
El señor ahora se retira, se marcha y me deja espacio para ir más cerca tuyo. Más distante de los otros.
Escribo un mensaje... Mientras siento tu mirada.
Vuelvo a mi lectura.
"Próxima estación: Estación Santa Ana, lugar de combinación a línea dos..."
Te agachas y tomas tu mochila, dónde irás?
Qué harás?, cuál será tu nombre?
Me doy cuenta que te marcharás, levanto mi mirada y tus ojos se clavan directo en los míos.
Y eso que ya casi nadie es capaz de mirarte fijo...
Levantas tus cejas y me sonríes.
No pude sonreír bien, me puse colorada, y me escondo en mi lectura...
Y así... te vas...
Y eras guapo xD
Y así empezó un buuuuueeeeniiiisimo día viernes....
Que casi me hizo olvidar toda la semana...
Y tiene razón, fácilmente podemos vivir 30 años más.
Pero si sigue así, yo la dejaré, no puedo estarla cuidando 30 años más...
Pero si sigue así, yo la dejaré, no puedo estarla cuidando 30 años más...
Lo cierto es que ya no me importa.
Que quiero creer que ya no me importa.
Que sé que no me importa lo mismo que hace unos días.
Y algunas palabras me golpean la boca.
Y algunas ideas no paran de surgir.
Y ahora yo no sé como expresarme.
... solo no debería...
Que quiero creer que ya no me importa.
Que sé que no me importa lo mismo que hace unos días.
Y algunas palabras me golpean la boca.
Y algunas ideas no paran de surgir.
Y ahora yo no sé como expresarme.
... solo no debería...
Cierra las ojos y quiere escapar.
Está encarcelada por horas a permanecer sentada sin mover su posición.
Sus ojos se cierran y no vuelven a abrirse en horas.
Y caen, caen tan rápido, sin parar.
Se deslizan por las mejillas, recorren el cuello y trazan un camino entremedio de sus pechos.
Mi papá está en la escalera, duda de continuar subiendo. Baja, se acerca por atrás, toma mis brazos y me besa la mejilla.
- Le he dicho que la quiero?
Lágrimas, lágrimas y más lágrimas.
Tartamudeo.
- No sé, creo que no.
- La quiero, la quiero mucho. Por si no puedo volver a decírselo.
Es más fácil escribir.
Está encarcelada por horas a permanecer sentada sin mover su posición.
Sus ojos se cierran y no vuelven a abrirse en horas.
Y caen, caen tan rápido, sin parar.
Se deslizan por las mejillas, recorren el cuello y trazan un camino entremedio de sus pechos.
Mi papá está en la escalera, duda de continuar subiendo. Baja, se acerca por atrás, toma mis brazos y me besa la mejilla.
- Le he dicho que la quiero?
Lágrimas, lágrimas y más lágrimas.
Tartamudeo.
- No sé, creo que no.
- La quiero, la quiero mucho. Por si no puedo volver a decírselo.
Es más fácil escribir.
16.07.2011
Es loco no?
Que ya hayan pasado tres semanas y un día, y él no está.
Ya no está su cuerpo aquí con nosotros. Aquí conmigo. No está su olor, nono, quizás si está, en la casa, en los alrededores, con su perfume, con su ropa, en sus árboles, en su terreno… Lo que no está es su respiración, los latidos de su corazón, el timbre de su voz, el sonido de sus pasos, su mirada y tantas otras cosas.
Hace algunas horas, hace minutos, hace segundos… miré y no aguante, no sé si a eso le puedo llamar lágrima, porque fue de una vez que cayó un pequeño rio entre los poros de mis mejillas, así sin parar, eran muchas juntas que salieron al instante. Y nadie lo notó, nadie. Quizás porque no miraban en esos segundos en que tardé en reaccionar y limpiar ese camino de pequeño y dulce dolor. Ese camino que apareció porque acompañé a mi papá (el que también acompañaba, o más bien llevó a unas personas) al terminal de flores que queda en Vespucio.
Recordé aquélla madrugada, a las 3:23 si mal no recuerdo, en que estábamos ahí, en ese mismo sitio comprando coronas para mi abuelito. El tiempo se hizo eterno. Creo que fue mucho, mucho el tiempo en que estuvimos detenidos, en el que mis padres escogían en el local que estaba de turno en la noche (supongo que funcionan con turnos, había uno o dos abiertos, debe ser así casi siempre) flores para mi abuelito.
No recuerdo bien cuántas llevamos, pero eran varias, y una, la más significativa que lo acompañó esos días decía: “Adiós Berto”.
Adiós mi querido Berto, adiós mi querido abuelito, te digo ahora abuelito pero creo nunca lo dije, yo te bauticé como Berto, al escuchar a muchos llamarte Humberto, - y yo, pequeñita, tenía menos de un año cuando ya me quedaba sola con ustedes - era incapaz de nombrarte así y te dije “Berto”, te gustó, porque aceptaste que te llamara así… desde ahí todos te decía así.
El otro día soñé contigo, te veía de lejos, sentado y bien, con tu chaleco entre azul y celeste, te veías tan bien, tan bien… Te quiero un montón, lo sabes.
Entre que seudo escribo hablándote a ti, Berto, y no lo hago. Igual es entretenido, te tengo más presente. De alguna manera siento que puedes leer esto, o, más bien que puedes leer mi pensamiento mientras escribo todo esto, pero cuando me pongo a pensar que puedes escuchar mis pensamientos me cohíbo a pensar. No sé cuánto tiempo durará.
No me cuesta tanto hablar de ti. Pero hay alguien que me puede hacer llorar porque si te nombro me abraza pensando en que estoy muy dolida aún. No sé si ese es el sentimiento, solo es raro y nostálgico que no estés. Igual me hicieron sentir bien sus abrazos, me sentí comprendida.
Te quiero.
25.06.11
Querido abuelito. Berto.
Indescriptible, no hay un verbo que logre abarcar tanto, simplemente eres tú, eres nuestro querido Berto. Y así, tranquilo, sin más, te has marchado, no volveremos a verte, pero solo hay que entender que fuiste a otro lugar mejor, somos los que quedamos aquí quienes sufrimos, si nos ves, no te asustes al vernos llorar, ya pasará. Recuerdas todas las veces que dijiste que no nos dejarías hasta que terminarás tal o cuál cosa. Y lo hiciste, viste más árboles plantados, viste el baño terminado, viste a tus nietos estudiar y viste al pequeño Carlitos caminar.
Y te despediste algunas veces, como en tu último cumpleaños, ya sabias que no habrían más. Nos enseñaste muchas cosas, nos has enseñado a ser una familia unida y nos apoyaremos entre nosotros. Hoy tenemos pena, y no es malo, si duele lloremos -como dijo mi papá: cada lágrima es una gotita de cariño que cae por nuestras mejillas- hay que desahogar esta tristeza por no volver a verte, pero volveremos con más fuerza, a levantarnos, a seguir caminado y no dudo que estarás orgulloso de cada uno de nosotros, con nuestros posteriores logros y también nuestras caídas.
Pero vives aquí en nuestros corazones, vives en el mío, hoy, mañana y siempre. En tu vida nos fuiste entregado todo lo que podías, siempre nos diste muchísimo más de lo que pedimos, y nos fuiste entregando agua, para que reguemos durante nuestro camino tu recuerdo. Yo no dejaré que te marchites, las flores que te han regalado pueden marchitar, los árboles, las plantas, pero tu esencia no se irá mientras te tengamos presente.
No estucharemos más tu voz pero ésta de alguna manera llegará a nuestros oídos.
Lo importante es el amor.
El amor que cubre cada una de las habitaciones donde estuviste presente. Lo que rodea a nuestra familia y nos hace especial.
Te has convertido en un ser efímero, tu voz rondará nuestros oídos, tu piel acariciará nuestros rostros, en cada sueño, en cada recuerdo, con cada brisa, con cada sonido.
Cada uno de nosotros te admira. Eras nuestro héroe de carne y hueso.
Lo más importante: Te doy las gracias, siempre gracias, porque lograste hacer que crecieran muchas vidas y cada una de estas tiene un sentido especial… gracias a ti.
Eres grande Berto, muy grande.
Un árbol lloró tu partida.
Agua y hielo de el descendía.
03.07.11
Berto:
Ha pasado más de una semana, han sido 9 días en que tu cuerpo dejó de respirar.
Fuimos a la casa hoy, al llegar hicimos la oración por ti, leí la lectura que me pidieron y rezaron la oración del Padre Nuestro y el Ave María. No sé si las oraciones tienen tanto sentido, si verdaderamente servirán de algo, solo sé que a muchos de la familia le hace feliz. Al terminar la oración comenzamos a hablar poco a poco de ti. Es raro que no estés, era extraño ver ese sillón vacío sin tu presencia. Me sentía mal y cada vez peor… Hablaban de anécdotas, pero luego comenzaron nuevamente a comentar cómo había sido ese viernes pasado. Para nuestra tranquilidad, te fuiste de una manera serena y sabemos que no sentías dolor, porque el do estaba ahí, al medio de todos quienes comentaban y no podía retener algunas lágrimas, las cuales pasaron desapercibido.
Me sentía tan mal que tuve que ir a acotarme. Dormí en tu cama, en tu lugar, hacía la ventana, con la silla al lado. No podía quedarme dormida, era insoportable, una jaqueca que iba creciendo cada vez más fuerte y no podía detenerla, un dolor de estómago que quería devolver todo y no podía, no quería sentirme así, quería no estar para no sentirlo. Y seguía escuchando las cosas que hablaban. Es increíble que no estés.
Y yo me hago la misma pregunta que se hace mi abuelita. Acaso es malo no llorarte todo lo que pensé que haría si sucedía esto. Las pocas veces que lo pensé sentía que no soportaría el dolor, pero sabes? No fue así, porque como concuerdan todos nos preparaste de una manera prolija. Por eso no te hemos llorado tanto como quizás pensamos que lo haríamos, pero igual me da tristeza pensarlo a veces.
Siento que no se notó mucho que no estuvieras. No había ese vacío temido que creíamos, porque como familia estábamos más unidos que nunca. Todos hablando de ti, recordándote una y otra vez con alegría o hablando de nuestras vidas. Eras tan sabio Berto, tanto tanto. Todos sabemos que te habría gustado vernos cada vez feliz y seguir nuestras vidas felices. Y te recordaré con muchas sonrisas, con mucha alegría, aunque de todo lo que pasamos no recuerdo tanto, son más los recuerdos de otros que hacen que sepa cosas.
Y para el día del Padre querías ver a toda tu familia, quizás también me querías ver a mi y decirme algo, tal como lo hiciste con casi todos. Pero yo no fui, me quedé sola, a pesar de que era mi cumpleaños, preferí quedarme sola para estudiar, Y no estudié todo lo que debería! Y no sabré si quisiste decirme algo antes de marcharte. Aunque me duele pensarlo, no importa abuelito, tú eras sabío, si quieres decirme algo sé que lo harás, de una u otra manera estaré atenta a cualquier cosa que quieras decirme..
Te quiero mucho Berto!, mi abuelito….
Por qué! Por qué?! Por qué!??
Por qué tocaste mis labios y no los perseguiste!
Por qué continuaste… de lo poco que sabes me conoces.
Las personas tenemos sentimientos, al menos la mayoría.
Por qué me abrasaste y me soltaste…
Por qué me miraste fijo y luego vendaste nuestros ojos…
Por qué juegas así…
Por qué me tocabas de esa manera, para luego alejar tus manos.
Por qué rompes las cosas de esta manera.
Por qué lo dejaste de un día a otro, cuando recién tomaba forma.
Respira un poco. Calma y detente. Por favor…
Hoy entendí por las cosas que hay que tener pena. Porque ahora estoy triste. Porque ahora tengo una razón de peso para estarlo. Porque un buen hombre me ha dejado. Porque él me acompañó, porque él me amó, porque él me apoyo, él me cuidó. POR ÉL PUEDO LLORAR. Por él me doy permiso de estar triste, por él me permito no estudiar. Por él me permito dejar todo de lado, para luego volver, y seguir este camino de vida, con más fuerza, con más alegría, con más vida, con una parte más grande en mi alma, que se fusiona con nosotros, que nos da elixir para vivir.
Ya hay lágrimas derramadas, esas que nunca debieron caer. Y hoy lo entiendo más que nunca. Nunca valió la pena. Menos ahora. Menos hoy, mañana y también ayer. La vida da lecciones, sirven para aprender. Y es bueno que ese día las cosas se cortaran y no volvieras. Me molestó, me molestó mucho que te perdieras, que no regresaras, que fuera así tan drástico. Pero quizás también fue para mejor, costó, aún cuesta, porque igual hay un granito de esperanza esperando a que regreses aquí cambiado. A que vuelvas a añorarme, pero no, no lo harás.
.
Me enseñaste que a veces las cosas duelen y es bueno llorar.
Es bueno llorar, los seres evolucionados lloramos.
Escriban, porque los va a convertir en personas distintas. Porque ya nadie lo hace.
Tan básico. Tan sin sentido. Todo. Dime por qué. Acaso soy yo la culpable. Dime por qué. Qué hice mal, por qué!. Otra vez… una vez más. ‘La soledad al caminar. Hipócrita, dejando atrás. Tú me criticarás porque siempre fui claro al hablar. El dolor abrazador de ese puñado en mi interior. Tú que me sonreirás a la cara y me escupes detrás. Hoy de nuevo me has vuelto a fallar, no confío ni en mí. Ya no espero que puedas cambiar. Y aquí estoy yo, lo aguantaré. Y en quién confías si su abrazo era un simple disfraz. Yo no sé de qué coños quejáis, si yo nunca falle. Lo que creo es que miedo tenéis. Y el dolor me hizo soñar… apretar dientes y llorar. Y el dolor me hizo sentir, me entraron ganas de seguir’.
Tomo una pausa. Respiro. Inspiro, el aire no está tan helado como para sentir el viento entrando a mis pulmones y que me agrade, pero igual respirar a consciencia es bueno. La pausa lleva ya varias horas. No puedo concentrarme. Me irá bien, me digo una y otra vez, pero dudo que sea así si no estudio, si no leo, si no analizo… si no me concentro. Paciencia, la ciencia de la paz. Calma. Ya vendrá. Un sorbo, un minuto, dos, quizás unas horas, pero ya vendrá y antes de que sea demasiado tarde. Calma. Yo puedo. Calma. Deja fluir los pensamientos. Cierro los ojos, escribo con lo que recuerdo del teclado, creo que no me he equivocado… Focalízate. Respira, descansa, escucha, respira, una y otra vez ,. Tranquila. Hay cosas buenas.
Ayer
Ayer llegué y lloré.
Ayer venía botando unas cuantas lágrimas en la micro.
Y así... Me acosté llorando. Dormí y desperté llorando...
Y seguí, bajé llorando. Hablé llorando. Dije que no llorando.
Y continué!... Llorando
Y estaba aquí llorando. Y no paraba de llorar.
Y no aguantó más. Vino y me retó. Qué hice yo? Seguí llorando...
Y no sé qué vio, mientras yo lloraba.
Intentó hablar conmigo, pero yo no podía... Solo exploté en llanto, como una niña pequeña, cuando me atoro y no puedo respirar de lo mucho... que lloro.
"Ya no sé qué hacer, mando todas mis energías, todas mis energías para ud., pero ya no sé qué más hacer".
"Me da miedo que Dios la castigue, porque lo tiene todo, todo para ser feliz y últimamente solo la veo sufrir".
Es que (con la voz toda cortada, apenas salió la frase), es que... tengo vergüenza!
Y no sé qué vio, mientras yo lloraba.
Intentó hablar conmigo, pero yo no podía... Solo exploté en llanto, como una niña pequeña, cuando me atoro y no puedo respirar de lo mucho... que lloro.
"Ya no sé qué hacer, mando todas mis energías, todas mis energías para ud., pero ya no sé qué más hacer".
"Me da miedo que Dios la castigue, porque lo tiene todo, todo para ser feliz y últimamente solo la veo sufrir".
Es que (con la voz toda cortada, apenas salió la frase), es que... tengo vergüenza!
oye !
tranqi xd
si me importas
tranqi xd
si me importas
'sueña bonito'
dime po
porque no?
porque ?
que te paso??
que te paso??
tranqi !
pero no ablemos de eso xd ya pasara
pero no ablemos de eso xd ya pasara
Pasan las horas
18.00 Hras.
1:38 Hras.
Dormir.
EStudiar. Ojalá estudiar de verdad.
Comer.
Informe.
Dicertación.
Grupo.
Mal.
Notas.
Tu ventana.
Esperame. Otra vez.
Avanzan los minutos.
Avanza mi trabajo.
Incentivos.
Queda mucho. Aún.
Hay que estudiar.
Despertarse a las 6:00 horas.
Despertar a los demás.
Con la cara llena de risa.
Dormir.
Dormir.
Por favor...
18.00 Hras.
1:38 Hras.
Dormir.
EStudiar. Ojalá estudiar de verdad.
Comer.
Informe.
Dicertación.
Grupo.
Mal.
Notas.
Tu ventana.
Esperame. Otra vez.
Avanzan los minutos.
Avanza mi trabajo.
Incentivos.
Queda mucho. Aún.
Hay que estudiar.
Despertarse a las 6:00 horas.
Despertar a los demás.
Con la cara llena de risa.
Dormir.
Dormir.
Por favor...
Juguemos ?
Tengo entradas guardadas. Atesoradas ahí e incompletas.
Y ya empecé a arrepentirme. Sabía que no duraría mucho así.
Esperemos al otro, nunca es tarde, en un rato viene el siguiente. Bajémonos y giremos en la multitud de personas.
Y riamos a carcajadas a las 8:00 AM. Que a todos les falta alegría para empezar la mañana.
Quién dijo que había comenzado mal la semana? puedo empezarla como quiera. Yo tomo las decisiones, yo cambio sentimientos. Hagamos lo que queremos, una, dos, doscientas, mil veces... Porque estaré ahí, apoyandote.
Pospongamos un rato el futuro, no cambiará mucho por algunos momentos y! qué importa. Si hoy no lo disfruto de qué me sirve después?. Si tú también me apoyas yo lo haré... Y viceversa.
Hagamos ojitos (hoy me resulto! ja!), que es chistoso.Y siéntete más bonita. Seguro a alguien le molesta que lo hagas, solo regalas un poco de alegría y autoestima.
Y comamos azúcar! chocolate, cupcakes , pasteles... donas!, con toda la azúcar que nos pongan. Y tomemos coolatas y hagamos pie, cocinemos y comamos. A quién más le importa nuestra culpabilidad?
TE ADORO MUJER
Mis indices de locuras (si podemos llamarlo así) están en el piso...
Ya no sé qué haré, nuevamente. Te quieero :)
=) ^ ∞!
Y, creo que es bueno que no lo hayas conocido todo.
Que queden rincones por todos lados a los cuales no pudiste acceder.
Rincones de mi esencia, de mis sentimientos que no pudiste ver.
Y que quede así, sin más.
Porque soy mucho más, mucho más de lo que conociste...
Y necesito más, mucho más de lo que crees.
Dices que no me crees, me miras fijamente e intentas convencerme...
Dices que me necesitas, pero y qué hay con lo que yo necesito?
Ya no sabes que más decir, solo me miras, como si pudieras hacer algo.
Una serie de palabras vacías se quedan dentro de nosotros...
Tú me miras a mi, yo miro el andén...
Yo me apoyo en tu pecho, tú te apoyas en mi cabeza...
Un silencio de tres estaciones, profundo y certero.
Se te ha pasado tan rápido el tiempo y a mi tan lento.
Te despides sin más, sin un adiós, solo un cálido, suave y largo beso en mi mejilla.
Y las torpes palabras se quedan atoradas en mi garganta.
Parece que no quisieras bajar, mejor no comenzar con suposiciones, yo no te quiero dejar, quiero bajarme... voy a bajarme. No!, alto, quédate, no bajes...
Yo solo veo como te vas... estamos acostumbrados a vernos una vez más antes de partir, tú solo me miras y yo te sonrió, pero no fue así, eran demasiadas las personas que se interponían entre nosotros. Yo buscaba tus ojos, tú los míos, pero no se encontraron, ni encontrarán.
Quizá extrañe tus manos en un principio torpes, que me hacían cosquillas, que jugaban con mi pelo, que me tocaban el cuello, que me tocaban las mejillas, que me desordenaban, que me sostenían, que me abrazaban, que apretaban mis hombros... Aquellas que cada vez eran más cuidadosas...
Quizá extrañe también, que pases tu barbilla por mi mejilla, queriendo hacerme daño... y dejando marcado el paso de tu nada de barba (jaja), y nuevamente, desordenando mi pelo. Que apoyes tu boca en mi frente, crees que no lo notaba?
Y que me observes. Simplemente que no me digas nada y solo me mires... y que pongas tus ojos en dirección a los míos, que sostengas mi mirada por segundos, como queriendo decirme algo, pero no!, yo no veo nada dentro de ellos, solo veo su color, pero no me dejas ver nada más...
Puedes hacer mucho, pero no lo harás. No me comprendes. Yo no te comprendo...
Y pasará un tiempo así, en que revise sin cesar, en que observe todo el alrededor, en que suba mirando por todas partes, en que baje las escaleras con la esperanza... Porque lo que más duele es mantener la ilusión.
Y como te dije, así como nos acostumbramos a estar así, nos acostumbraremos a no estarlo.
Quiero cerrarlo con esa frase, pero no, no corresponde...
Nos veremos...
Que queden rincones por todos lados a los cuales no pudiste acceder.
Rincones de mi esencia, de mis sentimientos que no pudiste ver.
Y que quede así, sin más.
Porque soy mucho más, mucho más de lo que conociste...
Y necesito más, mucho más de lo que crees.
Dices que no me crees, me miras fijamente e intentas convencerme...
Dices que me necesitas, pero y qué hay con lo que yo necesito?
Ya no sabes que más decir, solo me miras, como si pudieras hacer algo.
Una serie de palabras vacías se quedan dentro de nosotros...
Tú me miras a mi, yo miro el andén...
Yo me apoyo en tu pecho, tú te apoyas en mi cabeza...
Un silencio de tres estaciones, profundo y certero.
Se te ha pasado tan rápido el tiempo y a mi tan lento.
Te despides sin más, sin un adiós, solo un cálido, suave y largo beso en mi mejilla.
Y las torpes palabras se quedan atoradas en mi garganta.
Parece que no quisieras bajar, mejor no comenzar con suposiciones, yo no te quiero dejar, quiero bajarme... voy a bajarme. No!, alto, quédate, no bajes...
Yo solo veo como te vas... estamos acostumbrados a vernos una vez más antes de partir, tú solo me miras y yo te sonrió, pero no fue así, eran demasiadas las personas que se interponían entre nosotros. Yo buscaba tus ojos, tú los míos, pero no se encontraron, ni encontrarán.
Quizá extrañe tus manos en un principio torpes, que me hacían cosquillas, que jugaban con mi pelo, que me tocaban el cuello, que me tocaban las mejillas, que me desordenaban, que me sostenían, que me abrazaban, que apretaban mis hombros... Aquellas que cada vez eran más cuidadosas...
Quizá extrañe también, que pases tu barbilla por mi mejilla, queriendo hacerme daño... y dejando marcado el paso de tu nada de barba (jaja), y nuevamente, desordenando mi pelo. Que apoyes tu boca en mi frente, crees que no lo notaba?
Y que me observes. Simplemente que no me digas nada y solo me mires... y que pongas tus ojos en dirección a los míos, que sostengas mi mirada por segundos, como queriendo decirme algo, pero no!, yo no veo nada dentro de ellos, solo veo su color, pero no me dejas ver nada más...
Puedes hacer mucho, pero no lo harás. No me comprendes. Yo no te comprendo...
Y pasará un tiempo así, en que revise sin cesar, en que observe todo el alrededor, en que suba mirando por todas partes, en que baje las escaleras con la esperanza... Porque lo que más duele es mantener la ilusión.
Y como te dije, así como nos acostumbramos a estar así, nos acostumbraremos a no estarlo.
Quiero cerrarlo con esa frase, pero no, no corresponde...
Nos veremos...
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